Máquina Enigma
El
interés de la criptografía comenzó en Alemania durante la Primera Guerra
Mundial pero se detuvo en 1918 después del Armisticio. Pero al renacer el
militarismo en Europa, el interés se reavivó y en Alemania se usaron los trabajos
del Ingeniero Arthur Scherbius, que había construido una máquina encriptadora a
rotor que llamó Enigma, inspirándose en la máquina inventada por el Holandés Hugo
Koch.
Enigma
era el nombre de una máquina que disponía de un mecanismo de cifrado rotativo,
que permitía usarla tanto para cifrar, como para descifrar mensajes. Dentro del
gran campo de la criptografía Enigma marca el punto de inflexión entre la
criptografía clásica y la moderna, entre la de antes y la de después de la
existencia del ordenador. Este es el método de cifrado que pudo hacerse con una
máquina que utilizaba la corriente eléctrica pero con principios de
funcionamiento mecánicos.
La
máquina enigma era un Dispositivo Electromecánico, es decir, tenía una parte
eléctrica y otra mecánica. El mecanismo consistía en una serie de teclas (las
letras de alfabeto), al igual que una
máquina de escribir, que en realidad eran interruptores que accionaban los
dispositivos eléctricos y hacían mover unos cilindros rotatorios, y un tablero
luminoso de 26 letras, los tres rotores o modificadores, que podían permutar
sus posiciones, montados sobre sendos ejes, con 26 posiciones posibles (una por
cada letra del alfabeto), y un clavijero, cuyo cometido era llevar a cabo un
primer intercambio de letras en función del modo en que se dispusieran las
clavijas.
Funcionamiento:
El
proceso físico de cifrado era relativamente sencillo. En primer lugar, el
emisor disponía las clavijas y los rotores en una posición de salida
especificada por el libro de claves que estuviera vigente en ese momento. A continuación,
tecleaba la primera letra del mensaje llano y la máquina, de forma automática,
generaba una letra alternativa que se mostraba en el tablero luminoso: la
primera letra del mensaje cifrado.
Una
vez completado este proceso, el primer rotor llevaba a cabo una rotación que lo
situaba en la siguiente de sus 26 posiciones posibles (un modificador era capaz
de llevar a cabo 26 cifrados posibles distintos) y como contaba con tres
rotores conectados de forma mecánica uno con otro, y el total de rotaciones que
se hacía era de 26*26*26=17576). La nueva posición del modificador traía
consigo un nuevo cifrado de los caracteres y el emisor introducía entonces la
segunda letra, y así sucesivamente. En adición a los tres rotores, Enigma
disponía también de un clavijero situado entre el primero de ellos y el
teclado. Este clavijero permitía intercambiar entre sí pares de letras antes de
su conexión con el rotor, y añadía de este modo un número considerable de
claves adicionales al cifrado. El diseño estándar de la maquina Enigma poseía
seis cables, con los que se podían intercambiar hasta seis pares de letras.
Para
decodificar el mensaje, bastaba con introducir los caracteres cifrados en otra
máquina Enigma con la condición de que los parámetros de salida de esta última
fueran iguales a los de la máquina con la que se había llevado a cabo la
encriptación.
Referencias


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